¿Me la pongo o no? El dilema que ahora viven los latinos de Omaha sobre la vacuna contra el COVID-19

Uso del cubre bocas, la distancia física, el aislamiento y quédate en casa han sido las frases comunes que han servido de campaña para prevenir el contagio del COVID-19, virus que ha cobrado millones de vidas desde el primer trimestre del año y que también ha afectado en gran parte a la comunidad latina en Omaha.

Más allá de las medidas de prevención que ya se conocen y se han reiterado por varios medios de comunicación, el pasado 18 de noviembre seis expertos de la salud en Omaha, cinco de ellos hispanohablantes, pusieron esta vez sobre el tapete el tema que ahora preocupa: la vacuna contra el nuevo coronavirus.

En septiembre de este año las empresas Johnson & Johnson y AstraZeneca, que estaban desarrollando una vacuna, tuvieron que suspender los ensayos porque los voluntarios sufrieron efectos secundarios graves y “enfermedades inexplicables”. No obstante, otras farmacéuticas continuaron con sus estudios y ahora van en su fase III. Todas están peleando por el «¡Eureka!» a la vacuna.

Este sentimiento de incertidumbre alertó también a la comunidad latina a la que nos aproximamos para conocer sus impresiones sobre este tema.

Opiniones encontradas

Por un lado, están quienes han padecido COVID-19 y consideran que esa es la solución para evitar más contagios, entre tanto otros prefieren abstenerse y esperar a ver qué pasa.

Giovanni Bárcenas tiene puestas las esperanzas en la vacuna y no dudó en responder que sí se la pondría porque lo considera necesario. “Es una ayuda, sufrí de COVID, y qué bonito sería que hubiera una vacuna para quitarnos ya esta peste”, dijo.

Por su parte Esmeralda Rodríguez quien también tuvo COVID-19, dijo que no quiere volver a vivir ese episodio y que tampoco quiere que ninguno de sus allegados lo viva por lo que dijo que se la pondría, pero “esperaría un poco para ver los efectos secundarios en otros, luego podría vacunarme”.

María Mendoza dijo que no tendría problema en ponerse la vacuna de ser distribuida a todos. “Con la vacuna todos nos beneficiaríamos. La gente habla sobre los efectos secundarios de la vacuna, pero peores son los efectos del COVID-19 cuando lo tienes”, aseguró.

Entre tanto Salvador Alba consideró que es importante informarse más sobre las vacunas. “Yo no me la pondría porque no hay mucha información al respecto. Hay que saber qué contiene, en qué te beneficia y en qué te perjudica. He escuchado a especialistas que han afirmado que los pacientes tienen problemas. Te puede ayudar pero a la larga trae problemas de salud”, dijo.

Para Salvador la mejor vacuna es comer saludable y atenderse con productos naturales y seguir las reglas que ya se implementaron.

Por último, Eleazar Moreno no confía en que la vacuna sea una solución para contrarrestar el COVID-19. “No me la pondría a la primera. Necesito tener más información y los efectos que pueda tener. No tenemos mucha información y hay que ser cuidadoso. Pero, si no hay otra alternativa y lo piden, pues no queda de otra, pero no conocemos los efectos secundarios”, dijo.

Médicos respondieron preguntas de la comunidad

La doctora Adi Pour, directora del Departamento de Salud del Condado de Douglas participó en una conferencia virtual dirigida a la comunidad hispana para tratar este tema junto con los médicos: Armando De Alba Rosales (Centro Médico de la Universidad de Nebraska), Sara Hurtado Bares (Centro Médico de la Universidad de Nebraska ), Shirley F.Delair (Pediatra de Enfermedades Infecciosas del Hospital Infantil y Centro Médico), Alhelí Gastelum (internista Creighton Medical University) y Eduardo Herrera Lirio (ginecólogo y obstetra en CHI Health Clinic).

La conferencia se hizo el 18 de noviembre a las 12 del mediodía a través de la plataforma zoom y transmitida por las redes sociales. Allí la doctora Pour recordó que el primer caso de COVID-19 conocido en Omaha se debió a una persona que había viajado a Gran Bretaña, donde el ya el virus estaba esparcido.

Luego se conocieron brotes en las industrias de procesamiento de alimento en Nebraska, especialmente en el sur de Omaha. “El entorno en estas industrias hizo que fuera muy fácil la transmisión del virus, muchas personas trabajando hombro con hombro en un espacio cerrado con poco o ningún equipo de protección y sin buenas medidas de control de infecciones”, agregó.

Ante las alertas y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunado a un clima de tensión política, se tomatón medidas estrictas para evitar más contagios.

“La efectividad de esas medidas resultó en una disminución significativa de casos en el sur de Omaha. Hubo varias semanas en el mes de junio en las que la carga de la infección afectó desproporcionadamente a la comunidad hispana y 54% de todos los casos en el condado de Douglas fueron hispanos. Por supuesto, la población hispana constituye el 13% de la población de este condado. Fue en ese momento que intentamos asegurarnos de que hubiera suficiente disponibilidad de pruebas en el Sur de Omaha”, aseguró Pour al inicio de la conferencia.

Además, dijo que durante las últimas 2 semanas de noviembre 16,9% de todos los casos de COVID-19 se encuentran en la población hispana.

La vacuna no es un suiche

Durante su intervención doctor Armando De Alba Rosales vio con optimismo la llevada de la vacuna. Sin embargo, advirtió que la vacuna no es una especie de interruptor que hace que todo desaparezca: “Hay que mantener las mismas medidas de prevención hasta que se han tomado para seguir evitando contagios”, dijo.

Por su parte la doctora Pour dijo que las empresas Pfizer y Moderna están desarrollando para Estados Unidos estos inmunizadores contra el COVID-19 y afirmó que ya han sido probadas en cuanto a seguridad y eficacia: “ambas son muy prometedoras con 95% y 94,5% de efectividad”, opinó.

Además, informó que para finales de diciembre estaría lista para ser distribuida y esto se haría en dos fases. “Esta primera etapa definirá otras dos fases: 1A y 1B. La 1A estará destinada a los trabajadores de la salud que estén en alto riesgo dado su contacto directo con pacientes con COVID en los hospitales”, dijo.

Agregó que la fase 1B se extendería a personas con alguna condición subyacente como la diabetes, cáncer, enfermedades renales y también a personas mayores de 65 años. Además, se agregaría a este grupo los trabajadores esenciales como bomberos, primeros auxilios, maestros y personal correccional.

En este grupo entrarían los trabajadores de procesamiento de alimentos, los nativos estadounidenses y la comunidad de color (negros y latinos). Mientras, la fase 2 sería dirigida y extendida a la población en general.

Por su parte, la especialista Shirley F.Delair aclaró que para que las empresas Pfizer y Moderna puedan distribuir la vacuna deberán tener el visto bueno de la Administración de Medicamentos y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA). Ambas farmacéuticas tendrán que presentar las documentaciones necesarias ante la FDA para poder introducir la vacuna en determinado estado del país.

Entre tanto, Sara Hurtado Bares, especialista de la UMNC, refirió la importancia de que la población tenga en cuenta que en Estados Unidos se llevan controles muy estrictos para que una vacuna sea aprobada y distribuida a la población: “no se han saltado ninguno de los pasos ni controles”, dijo.

Costo de la vacuna

Las transaccionales farmacéuticas han afirmado que las vacunas van por la fase III, es decir, la última de las etapas de ensayos que se han hecho en algunos estados del país como Rhode Island, Texas, Nuevo México y Tennessee. Luego de esta fase vendría un proceso de distribución a otros estados en la cual aún no está especificado cómo será.

Vale destacar que la vacuna de Pfizer requiere ser transportada y almacenada a una temperatura de -70 grados centígrados (-94°F), muy por debajo del promedio estándar de 2 a 8 grados centígrados (36-46°F) de otras vacunas. Mientras que Moderna espera que la distribución sea estable a temperaturas estándar del refrigerador de 2º a 8º durante 30 días y se puede almacenar hasta 6 meses a -20º.

En conferencia telefónica para CNN el presidente ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, dijo que se está acordando con los gobiernos del mundo y serán responsable de los precios, agregó que el precio en pequeñas cantidades de la vacuna hasta ahora han costado entre US$ 32 y US$ 37 por dosis y que Moderna cobraría precios más bajos por volúmenes más altos de la vacuna ARNm-1273.

Mientras los estudios van avanzando nuestra situación de pandemia puede pasar a ser endemia, pues la OMS advirtió que el SARS-CoV-2, causante del COVID-19, podría convertirse en un virus endémico. Esto quiere decir el COVID-19 pasaría a ser parte de nuestro día a día como puede ser la gripe común, catarro, VIH, varicela y muchas. Cada una de estas endemias tiene una vacuna salvo el caso del VIH que aún se está desarrollando.

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