Las clases a distancia disipan el miedo por contagio en las Escuelas Públicas de Omaha

Por Karlha Velásquez Rivas


Josefina paralizó su trabajo para poder apoyar a sus hijos con las clases remotas. Fotos: Karlha Velásquez.

Josefina Ángeles se hizo muchas preguntas antes que el periodo escolar ¿Cómo van a hacer las clases de sus hijos de 11 y 6 años? – se responde que el de 11 se las puede arreglar ya que pasó a 6to grado, pero el de 6 años, que aun está en kínder necesita más atención.

Ángeles trabaja en una empresa de limpieza y su marido también trabaja en otra área por lo que las escuelas le permitían hacer sus labores. “Cuando empezó esto de la pandemia, estábamos asustado. Tantas noticias que mirábamos que nos hicieron mantener dentro de la casa. No queríamos contagiarnos”, dijo.

Ella, como otras madres se enteraron del caso de los casi 300 niños y jóvenes contagiados escuelas estadounidenses. Por lo que el miedo a que sus hijos regresaran a las escuelas estaba latente.

Sus dos hijos asisten a las Escuelas Públicas de Omaha (OPS) cuya junta directiva había acordado a comienzos de agosto que las clases del nuevo periodo escolar fuesen 100% remotas a través de las tabletas digitales.

“Fue un alivio. ¡qué bueno que tomaron esa decisión!”, dijo cuando se enteró que ahora las clases serán de forma remota. Pero Ángeles tuvo que pedir un permiso largo en su trabajo para dedicarse ahora a atender a sus hijos y apoyarlos en lo que pueda con las clases, sobre todo al menor que aun está aprendiendo a usar los dispositivos digitales.

“Afortunadamente tengo una buena patrona que es comprensiva y puedo ausentarme por un tiempo y también tengo a alguien que me apoya económicamente. Aunque los ingresos económicos disminuyan nosotros estamos bien. Mi prioridad son mis hijos y que tengan una educación bien”, comentó.

Ángeles ha tomado clases de liderazgo y de padres las cuales, asegura, les ha ayudado a manejar los asuntos familiares y además, ha tomado clases de inglés para así apoyar más a sus hijos. Las clases en las escuelas de Omaha mayormente se dictan en inglés por lo que para los padres inmigrantes latinos representa un nuevo reto ayudar a sus hijos.

Durante la cuarentena la familia formó una cartelera en el que ponen las metas que quieren alcanzar.

Emociones encontradas

Las clases en las OPS iniciaron el 18 de agosto y con  el mismo currículo según los grados. Durante el mes de agosto El Perico le preguntó a 50 niños de habla hispana, entre 9 y 12 años y que viven en diferentes zonas de Omaha si preferían o no las clases remotas.

El 60% había contestado que están consciente de que es necesaria las clases remotas aunque no son sus preferidas. Mientras que el 40% de estos contestaron que prefieren las clases presenciales, conocer a sus profesores, tener recreos y jugar con sus amigos.

“No sé cómo vamos a hacer con educación física”, dijo Ángeles. El mayor de los hijos de Ángeles no sabía explicar si le gustaría más las clases remota o presenciales. Se acostumbró a la tableta y al sistema de clases virtuales a través de ITeam.

Por ahora el sistema escolar de las OPS se hará así hasta finales de año, según comentó Ángeles, cuando los niños podrán retornar en grupos divididos a las escuelas.

La madre habilitó en su casa dos espacios para que sus hijos puedan estudiar con comodidad.

 

“Ahora debo aprender lo de mis hijos”

Con nociones básico del inglés ahora Ángeles se transforma en “una alumna” de las OPS. Aunque terminó su bachillerato deberá comenzar “sus estudios” desde kínder a través de su hijo de 6 años. Ella acondicionó un espacio del sótano de su casa para que sea exclusivamente un sitio de estudio para sus hijos. En ese lugar tiene un cuadro de metas para que sus hijos puedan ir escribiendo qué quieren hacer en los próximos días y lo que ya se ha hecho o cumplido.

“Yo no sé cómo voy a hacer. Ahora debo estar recibiendo clases con mis h
ijos para guiarlos y estar pendientes de que lo que estén diciendo yo se los pueda explicar mejor”, dijo.

Esta misma situación también la tienen otras madres que fueron entrevistadas pero prefirieron mantenerse en anonimato. “Yo tengo miedo de que mis hijos regresen a clases porque no quiero que se enfermen, pero soy madre soltera y no puedo pagar un daycare así que trabajo ahora a destajo de forma independiente”, comentó Luisa, nombre ficticio.

Educación garantizada

La educación a distancia no ha sido nada nuevo. En el siglo XVIII algunas universidades estadounidenses llevaron a cabo este sistema y se dependía del sistema posta. Luego México y Colombia fueron los pioneros en implementarlo en español, reseña una página web.

La situación de evitar los contagios dentro de las escuelas obligó a que que las autoridades educativas implementaran en la educación básica y diversificada un tipo de enseñanza remota, que abarque todas las necesidades de los niños, claro, con ayuda de los padres como supervisores.

Kimara Snipe miembro de la junta de Educación tomó también con preocupación las nuevas circunstancias en la que se enfrentarán los niños ante el nuevo “modo” educativo. Contó en una entrevista que muchísimo antes de la pandemia se viene trabajando con el programa STEM ecosystem, un sistema en el que se estudian constantemente los nuevos modelos de enseñanza, entre ellos la remota.

Agregó que los maestros estuvieron formándose en verano y han participado en la creación de materiales didácticos para que el aprendizaje sea más efectivo y eficiente. “Las OPS repartieron 54 000 tabletas con sistema de internet integrado, por lo que no es un problema el tema del internet porque cada estudiante puede acceder al sistema educativo a través de ese equipo”, comentó.

Los hijos de Ángeles también tienen sendas tabletas Ipads. Si algún estudiante no ha recibido este dispositivo, podrá ir a la dirección de la escuela para solicitarla.

Programas de educación y apoyo para salud mental

Ángeles cuenta que tanto para ella como para muchos padres, han sido de mucha ayuda los programas de alimentación. “Hay padres que dependen mucho de lo que las escuelas les ofrecen. Yo por mi parte debo quedarme en casa y atender la alimentación y educación de mis hijos. Es un reto. Mi hijo de 6 años necesita más atención y me las tengo que arreglar”, comentó.

Ante esto Snipe aseguró que las OPS seguirán con el programa de alimentación de desayuno y almuerzo para los estudiantes de esas instituciones. “Están garantizada la entregas de comida para los niños. Con la doctora Logan (superintendente de las OPS) hemos evaluados todos los detallles y necesidades del sistema educativo, incluso la salud mental”, comentó.

Agregó que las OPS, con apoyo de OneWorld, desarrollaron un programa para ayudar a los maestros y a la comunidad de forma espiritual para lidiar con el nuevo sistema educativo y aclarar las dudas sobre el COVID-19 y los efectos psicológicos que acarrea el encerramiento y la falta de contacto en los niños y familias.

Aun falta por terminar el periodo escolar, todos esperan que en algún punto del periodo escolar los niños podrán reencontrarse en los planteles, tomando siempre las medidas para evitar más contagios.

Los interesados en la distribución de comida puede dar click en este enlace.

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