Pobladores de Omaha vuelven a sus raíces ancestrales en busca de la soberanía alimentaria

Paula Hernández muestra alegre uno de los tomates del huerto de su casa. Aparte del fruto tiene también chiles, tomatillos verdes, cilantro, pepino, calabaza y hasta melón. Foto: Mike Machian.

Por Karlha Velásquez Rivas 

La industrialización y el desarrollo tecnológico se ha incrementado el procesamiento de alimentos de origen animal y vegetal, y a su vez el uso de agroquímicos, lo que ha sido en buena parte la causa de las enfermedades como la hipertensión, colesterol alto, obesidad y la diabetes.

La Organización Mundial de la Salud ha alertado reiteradas veces sobre los efectos negativos que genera el uso de agroquímicos empleados en EEUU.

La realidad era muy diferente hace décadas atrás, inclusive hace decenios, cuando los aborígenes se dedicaban a la caza y la recolección y posterior a eso a la agricultura y a la domesticación de animales y plantas para su propio consumo.

En la ciudad de Omaha, una de las urbes más importantes en Nebraska por su crecimiento económico, un grupo de personas y organizaciones sin fines de lucro están trabajando para rescatar las costumbres ancestrales de la agricultura y el consumo de alimentos a través de huertos urbanos y permacultura.

En este artículo solo abordaremos brevemente una parte del trabajo que vienen emprendiendo Latino Center of the Midland, Omaha Permaculture y GVResolve. Existen otras organizaciones como Malcolm X Foundation que también forma parte de la cadena de revolución y nuevas conexiones agrícolas.

Latinos siembran su salud

De familia humilde, Laura Hernández es una inmigrante mexicana, y se apuntó el año pasado en el programa Siembra Salud que lidera el Latino Center of The Midland bajo la dirección de Viridiana Almanza. Hernández nos contó en una entrevista para El Perico que le interesó saber sobre el programa. “Lo vi en una cartelera del centro latino y pues me explicaron de qué se trataba”, dijo.

De pie, con un bebé en brazos y dos niños jugando por el pequeño huerto que el dueño de la casa que alquila le permitió cultivar (4,5 m², unos 48 ft²), Hernández se siente feliz de ser parte del programa. Es ahora su segundo año y ha recogido tomates, pimentones, chiles, kales, pepino, maíz entre otros productos. Cuenta que aún conserva algunos tomates del año pasado en el freezer.

Laura Hernández cuida de su jardín todos los días. Sus hijos contribuyen con ella. Foto: Mike Machian.

“Uno pensaba que la cosa era sembrar y ya pero no es así. Aquí he aprendido a atender a las plantas y saber si la tierra en la que uno siembra es apta o no. Sabemos que en Omaha hay tierras con plomo. Esto me gusta mucho y es orgánico. También uno aprende a reconocer las plagas y cómo acabar con ellas de manera natural. Me ahorro mucho dinero en vegetales frescos”.

Contó que a uno de sus hijos le encantan los tomates cherry. En el mercado puede costar hasta $4 una caja pequeña de 8 oz., y una sola planta puede producir entre 3 y 4 kg. (entre 6 a 9 lbs.) en un suelo fértil y con radiante sol.

Hernández ve esto como un modo de vida sustentable y educativo para sus hijos que van creciendo teniendo el contacto con la tierra.

En una esquina de su jardín Paula ya cosechó vario de los rubros que sembró. Foto: Mike Machian.

En otra vivienda, Paula Hernández, nos muestra su huerto. También diseñado por el programa Siembra Salud. Está ubicado a una esquina de su casa y mide unos 15 m² (161 ft²). Muy emocionada por haber recogido su primera cosecha de tomates romanos, manzanos y verdes, nos cuenta que desde que supo sobre el programa ya no se quiere despegar de él.

“No hay nada más satisfactorio que cuidar nuestra salud a través de alimentos que saben a lo que son, alimentos y no esas cosas procesadas. Fíjate aquí tengo calabaza, melón, kale, jitomates, tomatillos, maíz, cilantro, chile serrano, chile habanero, pepino, calabacín, pápalo y ahora árboles frutales”, dijo Paula.

Siempre risueña y muy energética, Hernández también involucra a su esposo en la tarea de cuidar el huerto de animales silvestres y plagas. “Aquí todos colaboramos, al final todos comemos y comemos sabroso y sano”, comenta.

Los huertos son supervisados por las expertas en cultivos Gladys Moscoso y Diana Linares, bajo la dirección de la especialista en jardinería, Cecilia Saavedra.

Manejo del estrés

Viridiana Almanza, promotora y creadora del programa, cuenta que este proyecto nació a raíz de la alarmante cifra de hispanos en Omaha con enfermedades cardíacas, diabetes y estrés, producto de una alimentación desbalanceada, y ausente de vegetales frescos.

“Tomamos esta iniciativa para que las familias tengan entonces sus propios huertos en sus casas y usar la jardinería para hablar del manejo del estrés, que es importante y a los latinos nos afecta. Sobre todo por el tipo de trabajo que tiene nuestra comunidad. Esta es una manera de relajarnos e interactuar con nuestras familias”, comentó.

Más allá del estrés, el ejercicio y las enfermedades crónicas, el programa Siembra Salud también se enfoca en la nutrición y conservación de los alimentos. “Venimos de países donde se trabaja la agricultura, y pensamos que es una manera de promover nuestra propia cultura al sur de Omaha y enseñar a los niños y reunirlos con los abuelitos que les enseñan sobre el cultivo”, refiere Almenza.

Viridiana comenta que para ser parte de este programa se debe ser latino y además reunir una serie de requisitos. El primero es que se demuestre que la familia o la persona carezca de recursos para cubrir con las necesidades nutricionales, es decir, almuerzos reducidos y carente de recursos económicos. Segundo, si requiere de ayuda directa de algún servicio social y tercero, el compromiso: la persona debe comprometerse a participar desde mediados de abril hasta noviembre.

La comunidad de Omaha usan los huertos como mecanismo para manejar el estrés. Foto: Viridiana Almanza.

El programa, que lleva dos años activo, también es auspiciado por: CHI Health, Nebraska Extension, City Sprout y UNMC. “La idea de todo esto es que las familias aprendan a cultivar sus propios alimentos. Aparte de la comunidad latina queremos también incluir a los inmigrantes o refugiados recientes, porque sabemos que tienen las mismas raíces de agricultura. Para ello necesitamos entender su cultura y generarles confianza para que se unan a este programa”, dijo la organizadora.

Almanza contó que el año pasado se unieron 19 familias y este año cuentan con 29 que equivaldría a 163 participantes. “Aún queda otro grupo pendiente. Sabemos que muchos quieren participar pero solo tenemos recursos para algunos”, dijo la organizadora.

Los seleccionados reciben clases de agricultura, manejo de la tierra, pesticidas, siembra y recolección de alimentos, días de siembra y riego. Además Siembra Salud le proporciona todos los equipos necesarios, desde palas, mangueras, semillas, madera, estacas y los plaguicidas.

“Esperemos que para dentro de unos años los latinos puedan crear un Farmer Market aquí en el sur de Omaha, y que las familias generen una red social para estar conectados y que todos cuidemos de nuestros propios recursos que tanto hemos cuidad y si esto genera un ingreso económico, puede ser una motivación para que valoren más este tipo de trabajo. Aparte de que mejora su salud mental y alimenticia”, comentó.

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Agricultura con la cultura permanente

La autosustentación alimentaria es una de las filosofías que mantiene viva la organización sin fines de lucro Omaha Permaculture, que apuesta por lo que su nombre dice: la permacultura.

La permacultura va más allá. Se trata también de un sistema integrado y en evolución en donde se mantiene y se respeta el ciclo de las plantas para que estas perduren además de las especies animales útiles para el ser humano. El término fue acuñado en 1978 por Bill Mollison y David Holmgre. Algunas ciudades en Estados Unidos ya están adoptando esta ideología como mecanismo para preservar la especie humana.

Omaha Permaculture fue fundado en 2013 por Gus Von Roenn, quien con sus conocimientos antropológicos, sociológicos y arqueológicos pudo entender la necesidad de entrelazar los conocimientos ancestrales de la agricultura con la naturaleza moderna del ser humano, y no por ende es buscado por las comunidades que quieren unirse al proyecto y ser parte de la soberanía alimentaria.

Gus Von Roenn es el fundador de Omaha Permaculture. Foto captura de pantalla.

En una entrevista realizada desde sus espacios de 8 acres (3,2 hectáreas) ubicados en 4101 Grant Street, al norte de Omaha, Von Roenn ve el futuro en este proyecto para una vida más sana inconsciente de lo que se come. Él junto con otros expertos en alimentación y cultivo recuperaron un espacio baldío, y lo acondicionaron para darle forma al proyecto que actualmente tiene como fin destinar alimentos a dos organizaciones que ayudan a los sin techos: No more empty pots y Table Grace.

“Recogemos alrededor de 50 libras a la semana de productos que destinamos a estos dos lugares. Lo hacemos con el corazón. Aquí también tenemos a pasantes de bachillerato. Jóvenes que aprenden sobre la agricultura y les mostramos otro camino más conectado con la naturaleza”, comentó.

Gus comentó que ningún ente estatal o gubernamental financia el proyecto y que los recursos económicos muchas veces nacen de contribuciones de las personas y cursos que dictan para organizaciones que echan una mirada al cambio del sistema agrícola convencional.

El experto valoró la unión de las comunidades latinas. “Vemos que el Cinco de Mayo es una festividad en donde convergen sabores en las comidas. Los latinos mantienen una cultura muy arraigadas a sus tierras. Aunque ya no estén ahí buscan incorporar cosas a nuestra dieta y con ellas un sentido de comunidad”, refirió.

A futuro desea comprar el terreno y luego trabajar en “traer de vuelta los mercados de comida al norte de Omaha. Mercados en donde la gente venda sus propios productos y que más personas se sumen a trabajar la tierra”, dijo. Actualmente existe un huerto en la 2064 N 18th St. Para los interesados el proyecto no cobra dinero, pero sí es posible que se dé un aporte por la instalación de los tanques. Sin embargo, esto dependerá de las evaluaciones que se hagan.

En busca de la regeneración

En septiembre de 2019 se publicó un artículo en el Omaha World Herald en el que explica la batalla legal contra un producto herbicida de la empresa Monsanto que producía cáncer y los principales afectados eran los agricultores. Roundup (el producto) aún se sigue vendiendo.

Graham Christensen, presidente de GC Resolve, una compañía dedicada a conectar lo urbano con lo rural y reeducar a las comunidades sobre los impactos negativos que causa, al ser humano y a la naturaleza, la agricultura dominada por las transnacionales y que deja a un lado a los agricultores independientes sin agua limpia y sin tierras fértiles.

Para él hace falta mucho trabajo para garantizar la soberanía alimentaria y lucha para que su voz sea escuchada sobre los problemas de salud y la accesibilidad de los alimentos. Para ello creó el proyecto Regenerate, donde ahora forman parte 86 grupos de organizaciones de comunidades o granjas.

Explicó que con la pandemia se han acelerado las producciones que no se tenía previsto para cubrir con la demanda poblacional pero el Estado no ha dado respuesta ante la advertencia de una crisis de seguridad alimentaria.

Graham Christensen nos habló en una entrevista acerca del proyecto ReGEnerate que integra a más de 64 agricultores. Captura de pantalla.

En un reciente artículo de prensa de GCResolve, las compañías: Nebraska Communities United, GC Resolve, Forward Latino y la Nebraska League of United Latin American Citizens piden al estado de Nebraska que ponga más empeño “en proteger el frágil sistema alimentario”.

Más allá de las enfermedades que podrían ocasionar los alimentos manipulados genéticamente. “Nuestros líderes deben aprovechar esta oportunidad para construir un futuro regenerativo para nuestro estado”, dijo en el artículo.

Tanto en el proceso de regeneración, la permacultura y Siembra Salud sin los principales protagonistas para preservar nuestra vida en la tierra de forma armoniosa es la semilla la cual no es propiedad de las empresas sino de quien la cultiva y la cuida para luego cosechar los frutos que nos llene de vida y no de enfermedades.

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