El uso excesivo de la nicotina en tiempos de COVID-19

Crédito de la foto: CDC/ Amanda Mills

Por Marcela Carvajal

Estamos viviendo un momento en el cual la información en los medios relacionada con la prevención del uso de tabaco y otros productos que contienen nicotina ha quedado relegada a un segundo plano. Con el incremento de casos de coronavirus (COVID-19) a nivel mundial, afectando substancialmente a nuestra comunidad en Nebraska, es crítico informar sobre las medidas que se han tomado para evitar que continúe su propagación.

La principal medida para prevenir la enfermedad ha sido la distancia física de las personas, lo cual puede conllevar a otros problemas de orden económico, de salud física y mental. Algunos síntomas y sentimientos asociados a la actual crisis como la ansiedad, angustia y depresión pueden llevar a muchas personas a usar de una manera descontrolada productos que contienen nicotina para liberarse de la tensión. Sin embargo, el uso de estos productos más que una solución momentánea, constituye un problema social aún más grande, teniendo en cuenta que los afectados no son solamente quienes consumen estos productos, sino también quienes se encuentran en su círculo cercano.

De esta manera, las personas que usan productos que contienen nicotina, ya sea cigarrillos convencionales, dispositivos electrónicos o similares, presentan un detrimento de su salud. Estudios han encontrado que el consumo de estos productos afecta el sistema inmune disminuyendo su capacidad de respuesta ante infecciones. Además, muchos fumadores o vapeadores pueden presentar enfermedades del pulmón disminuyendo las posibilidades de enfrentar enfermedades virales que atacan el sistema respiratorio. Esta situación hace de los fumadores un grupo de mayor riesgo ante una enfermedad infecto-contagiosa como el COVID-19. Asimismo, se ha observado un riesgo adicional de contraer el coronoavirus entre fumadores o vapeadores debido al contacto constante de sus dedos con sus labios al fumar o vapear, lo que incrementaría el riesgo de transmisión del virus de sus manos a la boca. Adicionalmente a los efectos negativos para la salud descritos, masticar tabaco tampoco es una alternativa segura con respecto a la transmisión del virus, ya que cuando se escupe se aumenta el riesgo de que el virus se transporte e infecte a otras personas.

Por otro lado, el aislamiento social que actualmente es crucial para evitar la propagación del COVID-19 nos lleva a estar en espacios más cerrados donde compartimos de una manera cercana con otras personas, muchos de ellos niños y ancianos. Es ahí cuando el fumador o vapeador extiende el problema a las personas que lo rodean, quienes se ven afectadas por la exposición al humo de segunda mano o al aerosol proveniente de los dispositivos electrónicos usados para vapear. El humo o aerosol de segunda mano consiste en aquel humo o aerosol exhalado por el fumador o vapeador y respirado por personas que no fuman y a quienes a la larga les puede ocasionar problemas de salud como enfermedades respiratorias. Actualmente, investigadores estudian el uso de vapeadores y pipas de agua y su relación con el riesgo de transmitir el COVID-19, ya que la persona que vapea exhala gotitas de aerosol que pueden transportar el virus causante de la enfermedad.

A pesar de que estamos viviendo un momento donde dejar de fumar puede ser considerado un desafío, organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que es el momento para tomar medidas ante este hábito que no solamente está afectando la salud de quien fuma sino de quienes están a su alrededor. Si ha decidido dejar de fumar, llame a la línea de Nebraska para dejar de Fumar 1-855-DÉJELO-YA (-1-855-355-3569) donde profesionales en el tema lo ayudarán de una manera confidencial. Si desea más información sobre este tema, o para hacer que su edificio de apartamentos sea parte de la iniciativa de Apartamentos Libres de Humo puede comunicarse con la Coalición de Acción en Contra del Tabaco de la Ciudad de Omaha (MOTAC) por medio de su página web www.MOTAC.org o a través de Marcela Carvajal o Natalia Trinidad a los correos electrónicos b.carvajalsuarez@unmc.edu, Natalia.trinidad@unmc.edu o  al teléfono 4025593670.

 

*Marcela Carvajal es especialista de salud del Centro Médico de la Universidad de Nebraska.

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