Adios a Susan Aguilera-Robles

Adiós a Susan Aguilera-Robles

Por Bernardo Montoya

Todas las escuelas son distintas. No hablo del edificio, del número de estudiantes, ni del enfoque pedagógico que siguen. Hablo del espíritu de la escuela. Y esto es algo que solo se puede apreciar teniendo un buen director.

Este es el caso de la escuela Spring Lake, donde Sue Aguilera se mantuvo en la directiva por 15 años, hasta hoy que decide poner fin a esta etapa en su vida, dejando una lección de vida a cada uno de los 830 niños que hay inscritos, al igual que a los 140 elementos del personal docente.

Maestra de profesión desde 1988, Aguilera es una mujer que supo hacer de su institución un espacio efectivo de desarrollo profesional y personal para los maestros, y un espacio de crecimiento, creatividad y descubrimiento para los alumnos.

Ahí, los adultos siguen siendo niños y los niños se divierten en su preparación para ser adultos. Con esta dinámica, no necesariamente se observa disciplina estricta. Los estudiantes se ven ocupados, y al mismo tiempo, felices.

Definitivamente, Aguilera pone de relieve que no existe una buena escuela con un mal director.

Parte del secreto fue ver a todos como una gran familia. “En Spring Lake trabajamos incluso para que cada elemento lograra una buena conexión con los niños, resaltando lo bueno que hay en él. Sí, hay que enseñarles matemáticas, estudios sociales, etc., pero la idea fue buscar un lazo de unión al descubrir de dónde vienen, cuáles son sus obstáculos y qué es lo que puedo hacer para motivarlo a seguir adelante”.

Aguilera logró convertirse en buena administradora, con la capacidad de organizar un correcto trabajo de equipo. Como un líder.  Cosecho una reputación de persona competente y abierta, logrando introducir en su institución mejoras cualitativas he importantes.

Sin embargo, hoy se jubila de las Escuelas Públicas de Omaha.

Haciendo un una evaluación de todo lo ocurrido en 15 años, Aguilera mencionó: «Siento que cuando llegue a Spring Lake la comunidad de padres de familia no tenía voz en la escuela de sus hijos. Ahora se sienten en casa y con la libertad de entrar a mi oficina para hablar o preguntarte lo que sea“.

Su Aguilera mencionó que se retiraba contenta y tranquila al saber que los maestros y equipo de trabajo Spring Lake son la nueva voz de su comunidad, “porque todos ellos son más sensibles a la realidad que muchas veces viven los padres de familia, en cuestión económica, cultural, migratoria y de otros aspectos más. Cuando llegué era la única que luchaba por los padres de familia y hoy lo hará todo el equipo de Spring Lake”.

En su último día de trabajo, las responsabilidades fluyeron como una rutina bien aprendida. Desde la llegada de los niños hasta el momento en que cada uno de ellos partido a casa. En ese intermedio, conforme iba recorriendo los pasillos “sus niños” se abalanzaban sobre ella para darle más abrazos de los acostumbrados, demostrándole cuando habían aprendido a quererla, diciendo palabras como: “Te voy a extrañar”.

Un sabor agridulce había en su equipo. Felices de verla cumplir una meta y buscar nuevos horizontes, pero melancólicos al saber que ya no estaría ahí como siempre lo estuvo.

Así, le aplaudieron, le cantaron, comieron helados, le entregaron cartas y detalles de incalculable valor por su contenido emocional. Incluso le rompieron huevos de confeti y le corretearon para mojarla, como si fuera una última travesura que buscaran hacerle, para acabar felices su último día.

“Solo deseo que me recuerden como alguien que siempre ha insistido en que la educación es una llave que abre muchas puertas. Deseo que los padres de familia tengan presente que ellos son los primeros maestros de sus hijos. Pero sobre todo, deseo que los estudiantes nunca olviden que ellos pueden lograr cualquier cosa, aun que no sea fácil, pero las cosas que valen la pena se logran con mucho trabajo y la educación es algo que les ayudara a alcanzar sus sueños…”

Su Aguilera se retira, pero seguirá trabajando con la comunidad de diferente manera.

“Voy a trabajar en la oficina de la alcaldesa Jean Stothert. Ella desea que trabaje en el sur de la ciudad, para informarle cuales son las necesidades de la gente. Desea que los niños estén más involucrados en los diversos programas que existen en Omaha, así que podré visitar las escuelas con nuevos proyectos y estoy segura de que seguiré viendo a muchos de Spring Lake”, dijo.

De esta forma, queda registro de cómo Su Aguilera se convirtió en un elemento importante de una institución que reconoce que ella fue uno de los factores que lograron la eficacia escolar.

“No logre el éxito trabajando sola… Sigo dando gracias a mis padres porque me apoyaron siempre. Pero también reconozco que trabaje en una escuela ubicada en el lugar donde yo nací y quizá eso facilito que haya tenido una comunidad que me apoyo mucho, aunado a que tuve un excelente equipo de trabajo, abierto a trabajar y a luchar por el bienestar de los niños, de las familias y de la comunidad en general. He tenido mil bendiciones y trabajar en Spring Lake es una de ellas. Gracia a todos”.

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