El ILAC supera las barreras culturales y de salud

El Institute for Latin American Concern (ILAC) de la Universidad Creighton facilita la inmersión en aprendizaje-servicio en la República Dominicana que forja conexiones profundas entre los participantes y los habitantes de la pobre nación isleña.

Ernesto Travieso, cubano exiliado y sacerdote jesuita (en ese entonces capellán de la escuela médica) y Narciso Sánchez (en ese entonces director del ministerio del campus) comenzaron el ILAC en los años 1970 para incrementar la concientización en los EE.UU. sobre la región. Hoy en día, el ILAC supervisa equipos de estudiantes y profesionistas que proporcionan servicios de prevención y tratamiento de salud y que participan en intercambios culturales.

Se han generado otras organizaciones como resultado de los esfuerzos. En el 2010, el Dr. Charles “Chuck” Filipo de Creighton formó Chronic Care International (CCI) para enfocarse sobre la diabetes y la hipertensión que afecta al país.

Los miembros del equipo de trabajo de ILAC y los participantes son impactados por lo que experimentan ahí. La Directora Andrea Montoya es graduada de la Universidad Creighton que participo con el Cuerpo de Paz en Honduras. Ella practicó como abogada pero sintió un llamado a continuar con su trabajo humanitario cuando surgió la oportunidad de guiar al ILAC.

“Yo no estaba trabajando en las cosas que en verdad me importan. Lo que me llamó fue la idea de trabajar de nuevo en América Latina y servir a personas que son cálidas y el sentir que el trabajo de cada día hace una diferencia en el mundo”, nos dijo.

“Nuestra oficina coordina alrededor de 27 grupos o programas que van al Centro ILAC, una organización sin fines de lucro administrada por dominicanos cerca de Santiago. Somos su socio. Servimos como enlace entre el centro y las Escuelas de Medicina, Farmacia, Terapia Ocupacional, Terapia Física, Derecho y los programas de licenciatura de la Universidad de Creighton. La amplia mayoría de los programas son anuales y a largo plazo. Nosotros coordinados a alrededor de 550 participantes al año, incluyendo alrededor de 100-110 estudiantes de Creighton. También tenemos estudiantes de preparatoria, equipos de misión médica y estudiantes y maestros de otras universidades. Nosotros proporcionamos a los participantes con una guía de reflexión y fomentamos que escriban sobre su consuelo y desolación diariamente”.

“La reflexión es parte de todas esas experiencias”, dijo Jacquie Marte, nativa de República Dominicana y coordinadora, “para tratar de encontrar el significado de la experiencia y cómo la llevas contigo a casa”.

Montoya dijo que muchos participantes “se convierten en agentes del cambio en sus elecciones de vocación, vida y servicios”.

ILAC es el puente entre los visitantes, sus familias anfitrión dominicanas y quienes reciben los servicios.

“Somos una pequeña parte de un proceso para proporcionar a nuestros participantes una oportunidad de transformación mientras realizan una contribución positiva a las personas de República Dominicana”, nos dijo. “Estamos haciendo un mejor trabajo de colaborar con las personas locales al tratar de encontrar cómo podemos contribuir de mejor forma para realizar cambios que ayuden a resolver los problemas sistémicos estructurales”.

Cada inmersión es diferente.

“Cada grupo tiene su propia personalidad, metas y objetivos que les ayudamos a alcanzar”, dijo Montoya. “Queremos asegurarnos de que el servicio sea de una forma mutuamente respetuosa, que los estudiantes aprovechen la oportunidad de reflexionar a fondo sobre lo que esta experiencia significa para ellos y lo que significa para su futuro. Entonces están todas las cuestiones de logística, como asegurarse que todos estén seguros y saludables”.

Marte disfruta ver los “momentos de descubrimiento” que experimentan los participantes “mientras viven en comunidades con aquellos a los que sirven, aprendiendo más acerca de ellos mismos y de una cultura completamente diferente a la suya. Nosotros trabajamos principalmente con estudiantes de ciencia de la salud. El sistema público de cuidados a la salud en la República Dominicana es un gran reto. Muchas de las personas a las que servimos no tienen acceso a este o si lo tienen no es el cuidado adecuado que necesitan. Ha estado cambiando pero es un proceso lento”.

Se forman relaciones intensas.

“Yo no creo que las personas estén preparadas para estar emocionalmente conectadas con las personas durante un periodo de tres a seis semanas”, dijo Montoya.

“Se pasa por algo muy emocional”, dijo Katie Kaufmann, especialista del ILAC y graduada de la Universidad de Creighton que fue líder de un programa de verano y estudiante de Encuentro. “Apenas y puedes decir jopa, pero piensas en esta persona como tu madre o padre o hermano o hermana y se siente horrible dejarle”.

Montoya, quien constantemente viaja a la República Dominicana, habla de la vida bicultural: “Ambos lugares son para mí como un hogar. Mis hijos vienen conmigo en el verano pero mi esposo no. Puede ser un todo un reto”.

Para Marte, quien por nueve meses vive en República Dominicana, su tierra natal nunca está lejos de su mente o de su corazón.

No es inusual que los estudiantes del ILAC regresen y se reconecten. Cuando fue estudiante de la Universidad de Creighton a principios de los años 1990, Pat Brown coordinó un sitio del ILAC en la frontera de República Dominicana y Haití. Él dijo que el “profundo sentido de comunidad y afecto” que él encontró “dio forma a mi vida, a mis perspectivas y valores”. Un cuarto de siglo después, el jubilado director ejecutivo de la organización de servicios humanos sin fines de lucro regresó, solo que esta vez lo hizo con sus cuatro hijos. Lo que antes describió, ellos ahora lo compartieron.

La terapista ocupacional Dawn White-Williams, graduada de la Universidad Creighton, ha regresado ocho veces desde su viaje inicial en el 2010.

“Yo disfruto visitar a las con las que me he quedado antes. Yo considero a la República Dominicana como mi segundo hogar. Cada visita es catártica y sanadora. En los hogares de quienes visitamos y ayudamos yo puedo recargarme y recordar por qué me encanta mi profesión”.

Los dominicanos también visitan la Universidad Creighton para capacitación médica avanzada y desarrollo profesional en alianza con  Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

Visite www.creighton,edu/ministry/ilac.

Lea más del trabajo de Leo Adam Biga en leoadambiga.com.

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